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Discurso de Gervasio Sánchez. Premio Ortega y Gasset de fotografía por la Paz 26 Ene, 2009

Posted by ZorroNegro in Comunicación.
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Discurso pronunciado por Gervasio Sánchez (periodista y fotógrafo) durante la entrega de los premios Ortega y Gasset el 7 de mayo.

En el acto estaban presentes la Vicepresidenta del Gobierno, varias ministras y ministros, exministros del Partido Popular, la Presidenta de la Comunidad de Madrid, el Alcalde de Madrid, el Presidente del Senado y centenares de personas.

Estimados miembros del jurado, señoras y señores:

Es para mí un gran honor recibir el Premio Ortega y Gasset de Fotografía convocado por El País, diario donde publiqué mis fotos iniciáticas de América Latina en la década de los ochenta y mis mejores trabajos realizados en diferentes conflictos del mundo durante la década de los noventa, muy especialmente las fotografías que tomé durante el cerco de Sarajevo. ….

Quiero dar las gracias a los responsables de Heraldo de Aragón, del Magazine de La Vanguardia y la Cadena Ser por respetar siempre mi trabajo como periodista y permitir que los protagonistas de mis historias, tantas veces seres humanos extraviados en los desaguaderos de la historia, tengan un espacio donde llorar y gritar.

No quiero olvidar a las organizaciones humanitarias Intermon Oxfam, Manos Unidas y Médicos Sin Fronteras, la compañía DKV SEGUROS y a mi editor Leopoldo Blume por apoyarme sin fisuras en los últimos doce años y permitir que el proyecto Vidas Minadas al que pertenece la fotografía premiada tenga vida propia y un largo recorrido que puede durar décadas.

Señoras y señores, aunque sólo tengo un hijo natural, Diego Sánchez, puedo decir que como Martín Luther King, el gran soñador afroamericano asesinado hace 40 años, también tengo otros cuatro hijos víctimas de las minas antipersonas: la mozambiqueña Sofia Elface Fumo, a la que ustedes han conocido junto a su hija Alia en la imagen premiada, que concentra todo el dolor de las víctimas, pero también la belleza de la vida y, sobre todo, la incansable lucha por la supervivencia y la dignidad de las víctimas, el camboyano Sokheurm Man, el bosnio Adis Smajic y la pequeña colombiana Mónica Paola Ojeda, que se quedó ciega tras ser víctima de una explosión a los ocho años.

Sí, son mis cuatro hijos adoptivos a los que he visto al borde de la muerte, he visto llorar, gritar de dolor, crecer, enamorarse, tener hijos, llegar a la universidad. Les aseguro que no hay nada más bello en el mundo que ver a una víctima de la guerra perseguir la felicidad.

Es verdad que la guerra funde nuestras mentes y nos roba los sueños, como se dice en la película Cuentos de la luna pálida de Kenji Mizoguchi.

Es verdad que las armas que circulan por los campos de batalla suelen fabricarse en países desarrollados como el nuestro, que fue un gran exportador de minas en el pasado y que hoy dedica muy poco esfuerzo a la ayuda a las víctimas de la minas y al desminado.

Es verdad que todos los gobiernos españoles desde el inicio de la transición encabezados por los presidentes Adolfo Suarez, Leopoldo Calvo Sotelo, Felipe González, José María Aznar y José Luis Rodríguez Zapatero permitieron y permiten las ventas de armas españolas a países con conflictos internos o guerras abiertas.

Es verdad que en la anterior legislatura se ha duplicado la venta de armas españolas al mismo tiempo que el presidente incidía en su mensaje contra la guerra y que hoy fabriquemos cuatro tipos distintos de bombas de racimo cuyo comportamiento en el terreno es similar al de las minas antipersonas.

Es verdad que me siento escandalizado cada vez que me topo con armas españolas en los olvidados campos de batalla del tercer mundo y que me avergüenzo de mis representantes políticos.

Pero como Martin Luther King me quiero negar a creer que el banco de la justicia está en quiebra, y como él, yo también tengo un sueño: que, por fin, un presidente de un gobierno español tenga las agallas suficientes para poner fin al silencioso mercadeo de armas que convierte a nuestro país, nos guste o no, en un exportador de la muerte.

Muchas gracias.

Foto premiada de Gervasio Sánchez

Foto premiada de Gervasio Sánchez

¿Qué consecuencia trae esto? pues fundamentalmente dos. La primera es que no le volverán a premiar en la vida, para los poderes públicos es mejor que pensemos que ya no hay motivos para rebelarse y callar con menosprecio las llamadas de ayuda de quien sí está al pie del cañón. La segunda me preocupa mucho más, y es la causa directa de que dessemos reproducir el discurso en este blog, pues se trata del forzado silencio de los medios de comunicación. Podemos ver como los medios, llamados el cuarto poder, no son más que un instrumento que manipula el volumnes de los acontecimientos, mientras nuestra crisis económica se traduce en crisis humanitaria en ciertos lugares del planeta, nosotros podemos ver como nuestras radios y televisiones nos llaman al consumo desmedido para longevizar un capitalismo agonizante que vive del exceso de consumo, a costa de asesinar discretamente a pueblos más desfavorecidos política o goegráficamente y el asesinato sin miramientos del planeta que nos da la vida y que algún día, estando hasta los cojones de la raza humana, nos la quitará.

Sería inútil idear un mundo sin armas, pues las armas se idearon como medio para combatir la maldad y la maldad nunca será derrotaada, pues forma parte de la condición humana. Pero sí podemos hacer que su producción no resulte rentable para que no se haga negocio con la muerte. Por desgracia también el ánimo de lucro a cualquier precio está en nuestros genes capitalistas. Hemos llegado a un punto de dominio de la naturaleza en que debemos protegernos exclusivamente de nosotros mismos pata preservar nuestra especia… sí, los africanos también son de nuestra especie y debemos protegerlos, el mejor modo de hacerlo es consumir por necesidad y no por orgullo, cuidar nuestro planeta y no ventilarnos las reservas de petróleo utilizando coche ultrapotentes y ultracontaminentes que no nos sirven de nada. Hablo de los 4×4, que cuestan un riñón, tienen más caballos que Jerónimo en sus mejores tiempos y que sólo sirven para que las mamás provoquen accidentes en el parking del Carrefour, lo sé porque he sufrido alguno…

Lamento no darte la sonrisa que esperabas al entrar aquí, pero no puedo hacerme cómplice del silencio de todos cuando se denuncia una injusticia. Al menos que ZP me venga a comprar mi silencio… yo se lo venderé porque el ánimo de lucro indiscriminado corre por mis venas… y el paro me asola.

Comentarios»

1. Martina - 28 Ene, 2009

luchemos juntos contra este barbarie. También Italia se distingue por su venta de este tipo de armas. Nosotros nos unimos ya aEmergency que cura a estos enfermos.


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